Edicion : a domingo, 20 de agosto de 2017 Edicion Archivada

Opinión

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Por : Héctor Díaz Hernández 

Nuevo modelo educativo

Esta semana fue presentado con bombo y platillo por el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto y el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño el Nuevo Modelo Educativo, el cual aseguraron “es el resultado de un proceso de consulta” a nivel nacional en donde se han tomado en cuenta las opiniones de del SNTE,  empresarios, maestros, alumnos, académicos, pedagogos, grupos indígenas así como diversos expertos en la materia y que redundarán en beneficio de los niños. Pero ¿cuáles son estos cambios que anunciaron? ¿En qué consisten? 
Son nueve principalmente las transformaciones que tendrá el modelo en el que se educa nuestro país. Aquí solo exponemos cada uno de ellos ya que el espacio no permite un análisis específico. El primero tiene que ver con cambiar el concepto de “memorizar” por “aprender a aprender”; de acuerdo con lo que se dijo se dejará de hacer privilegiar la memoria y ahora se enseñará a reflexionar a que los alumnos busquen el conocimiento. 
El segundo se denomina “articulación de currículo” que  consiste en diseñar estándares de conocimiento mínimos para los estudiantes desde nivel preescolar a nivel medio superior; de esta forma se busca homologar el conocimiento que pudieran adquirir los educandos de las zonas rurales a las urbanas. El tercero se denomina “aprendizajes clave” el cual parte de la idea que anteriormente los contenidos que tenían los planes de estudio no eran útiles para los estudiantes; por lo que ahora se pretende dinamizar los contenidos y que éstos ayuden verdaderamente a los estudiantes. 
En esta tesitura se encuentran el  cuarto y quinto cambio que tienen que ver con “habilidades socioeconómicas” e “inglés”. De esta forma se pretende que los alumnos aprendan a hacer abundancia en términos pecuniarios así como la obligatoriedad del idioma extranjero. 
El sexto y séptimo se relacionan con la gobernanza y administración en los planteles educativos y se denominan “autonomía curricular y de gestión” el primero implica que las escuelas puedan desarrollar sus propios contenidos educativos siempre y cuando respeten el piso mínimo el estándar fijado por las autoridades educativas así como el desahogo de actividades administrativas para que sean atendidas las necesidades urgentes. 
Las últimas dos modificaciones tienen que ver con los docentes y se trata de “Servicio Profesional Docente” por medio del que se busca determinar el ingreso, permanencia y ascenso con base en las capacidades profesionales; así como la “Formación Docente” por la que se trata de impulsar la capacitación constante de los maestros. 
Ahora bien, esta transformación que teóricamente no suena del todo mal tiene un grave problema, es de difícil aplicación ya que requiere una inversión monetaria muy amplia. Solo para capacitar a los docentes se necesitan bastantes recursos o para implementar nuevas tecnologías también, o de la misma forma para incluir a docentes de inglés. Corremos el riesgo de que solo se trate de un castillo de arena y que lo que se anunció como un cambio de fondo que beneficiaría a los estudiantes solo derive en mayores exigencias para el cuerpo académico que sin incentivos ni seguridad laboral tiene ahora que adecuarse a un esquema con una abundante carencia de recursos en infraestructura y capacitación.

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