Opinión


Por : José Rodríguez Salgado 

La promoción del Español

Presencias y Evocaciones

A Don Samuel de la Lanza, mi profesor de literatura en la Preparatoria 5
El miércoles 25 del mes pasado, se firmó en Madrid El Memorándum de Entendimiento entre México y España para la Promoción del Idioma Español. A la ceremonia asistió como testigo el presidente Enrique Peña Nieto. La iniciativa forma parte del Proyecto Español Marca Global, presentado por Mariano Rajoy, jefe del gobierno peninsular. “Como herramienta de oportunidades y lengua del conocimiento de una comunidad de 570 millones de habitantes”. Este asunto fue muy cuestionado por las fuerzas de la oposición en la Comisión de Cultura del Congreso de los Diputados, por ser impulsada por el Alto Comisionado para la Marca España y no tomó en consideración a los países latinoamericanos.
La Casa de México fue sede de la firma del documento en cuestión. Por nuestro país firmaron: la Secretaria de Cultura, Cristina Cepeda; el Director del FCE, José Carreño Carlón y el Subsecretario de Relaciones Exteriores Carlos de Icaza. Ahí el presidente mexicano reconoció “las profundas afinidades y los objetivos que compartimos los gobiernos de México y España”. Aludió que está lengua es la segunda más hablada del mundo y que en nuestro país viven más hispanohablantes, razón por la que su gobierno se adhirió al Memorándum de Entendimiento”.
Al respecto afirmamos que nuestra lengua, es la suma de nuestras maneras de hablarla y de escribirla. La sola enumeración de las lenguas indígenas nos puede dar idea de las influencias que ha sufrido en este aspecto el castellano. Mi amigo y maestro Don Alfonso Sierra Partida, experto en la materia, afirmaba que “en América no hablamos castellano”. El artículo cuarto de la Constitución registra que “el castellano es el idioma oficial. Todo español tiene la obligación de saberlo y derecho de usarlo sin perjuicio de los derechos que las leyes del Estado reconocen a las lenguas de las provincias y regiones”. Se comprueba el espíritu que animó a la España liberal, al reconocer la oficialidad del castellano como idioma, sin excluir de modo alguno la existencia de otras lenguas. En el país dominan notoriamente el gallego, el valenciano, el vasco y el catalán, pese a ser el castellano “el idioma oficial”.
En la península ibérica se ha querido imponer con un decidido localismo el idioma español. Recordemos que tan solo en la Gran Cataluña (Aragón, Cataluña, Valencia y las Islas Baleares) que se asienta en 70 mil 316 kms2 con una población que habla fundamentalmente el catalán. En España se habla castellano, aún cuando en realidad, en una parte de su territorio. El profesor Antonio Raluy, atisba una realidad: “ahora surgen del castellano nuevas lenguas, importadas en América, por efecto del descubrimiento; la lengua castellana fue introducida por igual en Argentina, que en México y hoy son tan notables las diferencias entre castellano de la Madre Patria y el castellano de la Argentina. Y es que el lenguaje no es estático, anquilosado. Evoluciona como el hombre mismo y las sociedades”.
En nuestro país destacan las investigaciones de Francisco J. Santamaría, compendiadas en tres tomos de americarismos y el grueso volumen llamado Diccionario de Mexicanismos que consigna más de 50 mil voces. Algunos lingüistas como el maestro Ermilo Abreu Gómez, insistió en que cuando una palabra no existe, es necesario crearla. Todo idioma se transforma y renueva de acuerdo con los progresos sociales, políticos, técnicos, científicos, filosóficos y artísticos. Precisamente por éste, en América, no se habla castellano, sino un romance americano muy nuestro. Ya no el idioma de Castilla, en cambio un lenguaje nuevo especialísimo.
Un neo castellano transformado, renovado, corregido, aumentado y enriquecido. En suma una lengua nacional, que no es castellana. La lengua que hablamos en América prueba la presencia de cientos y cientos de americanismos, indigenismos y miles de mexicanismos. A ella se suman la forma vernácula que usamos, el dialecto –variedad regional de una lengua en el léxico popular-. Ejemplo: los pueblos del continente han incrementado el idioma aportando vocablos como chilpayate, escuintle, metate, chocolate, aguacate, canoa, hamaca, nigua, caníbal, cacique, caribe, barbacoa, guayaba, henequén, macana, tuna, bohío, enaguas, iguana, yuca, mamey y maguey entre miles de términos más.
A todos los rincones de México ha llegado la lengua de la península y en cada uno ha sufrido un tratamiento distinto, el sentido de grupo, la fuerza de organización, el número de individuos y la calidad de la cultura, han sido determinantes en las modificaciones del castellano, a grado tal, que comunidades indígenas han olvidado su lengua nativa en un castellano sui generis.

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