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Por : • Amaury Saucedo • 

Bolsonaro y las crisis del neofascismo.


Publicada:  08 octubre, 2019 -- Actualizada: 08 octubre, 2019

Bolsonaro es una de las figuras políticas deleznables, no sólo de Brasil, sino de todo el mundo. Sus intenciones siempre fueron claras: servir al imperio norteamericano, deforestar el Amazonas para abrir cabida a la explotación comercial y quitar del camino a cualquier persona que se oponga a sus políticas. Su método para consolidarse como presidente de Brasil no fue precisamente el más ortodoxo. El lawfare, utilizado contra el expresidente Lula da Silva por presuntos actos de corrupción, así como “su misión ante Dios” frente al pueblo brasileño, fueron legitimación suficiente para llegar al poder. 
Jair Bolsonaro es además fuertemente cuestionado por su odio racial, homofobia, misoginia y su postura a favor de la dictadura militar. Sin embargo, esto es únicamente un ápice dentro de las intenciones más oscuras del mandatario. 
El pasado mes de agosto, un incendio se propagó en la selva amazónica con gran rapidez. La falta de medidas tomadas por el gobierno de Bolsonaro generaron molestia alrededor del mundo, pues parecía no darle la relevancia necesaria al asunto. Los incendios también afectaron regiones amazónicas de Paraguay, Perú y Bolivia; pero gracias a la actuación inmediata por parte de sus gobiernos respectivamente, así como la ayuda internacional, se logró combatir el fuego con éxito. De acuerdo con el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), se detectaron más de 39,000 incendios este año, lo cual representa un incremento sin precedentes desde que se comenzaron a recolectar datos en el 2013. 
Cabe destacar que el mandatario acusó a las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) por los incendios, sin prueba alguna. De acuerdo con Bolsonaro, luego de que el gobierno de Brasil retirara toda financiación a dichas organizaciones, estas reviraron en su contra, y provocaron los incendios para inculpar a su gobierno. Lo que resulta verosímil en este mar de futilezas, es el desprecio de Bolsonaro por el Amazonas. Durante su gestión, más de 3000 kilómetros cuadrados de área boscosa fueron talados, lo cual representa un incremento del 39 por ciento con respecto al año pasado, según datos que el mismo gobierno de Brasil emite. 
Es preocupante el ascenso de este tipo de personajes a los cargos ejecutivos de las naciones del mundo, inspirados en políticas totalitaristas que evocan al italiano Benito Mussolini y su régimen fascista. El pueblo también debe ocuparse de los asuntos políticos, pues la integridad ambiental del mundo pende de un hilo, y la indiferencia sólo podría llevarnos a un único fin: el suicidio colectivo.  
“El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando.” (Jean Paul Sartre)

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