Edicion : 9431 sábado, 30 de mayo de 2020 Edicion Archivada

Opinión


Por : Efraín Flores 

Contexto político


Publicada:  13 enero, 2020 -- Actualizada: 13 enero, 2020

El error del ala radical de Morena

Uno de los graves errores que se comente en política, es el de subestimar al adversario. 

Y lo vimos en la pasada elección presidencial. El PRI y el PAN minimizaron a Andrés Manuel López Obrador y a su movimiento social (Morena), a tal grado que decidieron ir solos y confrontarse al mismo tiempo.

Mientras los priistas y panistas se desgreñaban y denunciaban en los tribunales, López Obrador recorría sin problema al país, fortaleciendo de esa forma su estructura y llevando un mensaje de esperanza para ese “pueblo bueno y sabio” que estaba cansado de la corrupción gubernamental.

El 1 de julio de 2018 y con la mano en la cintura López Obrador ganó la elección presidencial por amplio margen. 

Lo mismo ocurrió en los años 30s en Alemania, cuando los comunistas, socialdemócratas y otras fuerzas políticas subestimaron a Adolf Hitler, a quien tachaban de “loco” y de encabezar un movimiento débil (el nacionalsocialismo). En poco tiempo, ese “loco” llegó a ser canciller y jefe máximo de la nación germana.

También tenemos el caso del magnate Donald Trump, quien logró imponerse al interior del Partido Republicano para buscar la candidatura presidencial de los Estados Unidos de Norteamérica. Posteriormente, y “haiga” sido como “haiga” sido ganó las elecciones y hoy gobierna (sea como sea) a sus compatriotas.

Y podríamos citar más ejemplos, pero queda claro que en política nunca se debe minimizar a un oponente, porque no hay enemigo pequeño. Quien no lo entienda, está condenado al fracaso y a la frustración.

Varios dirigentes de Morena siguen en la borrachera de poder, pues creen que ya tienen ganadas –desde ahora– todas las gubernaturas que se disputarán en 2021, así como el control del Congreso de la Unión, y la mayoría de los Congresos estatales y presidencias municipales.

Lo que no entienden los dirigentes de Morena y, por ende, los militantes de dicha fuerza política, es que el efecto AMLO ya no se repetirá en 2021. Y, peor aún, si el divisionismo sigue creciendo, tal y como ocurre en Guerrero, en donde tres grupos internos (sandovalistas, nuñistas y marcialistas) se disputan el control de la dirigencia estatal, la coordinación de la fracción parlamentaria en el Congreso local y el control del Consejo Político Estatal.

Y otros invitados (Beatriz Mojica Morga, Luis Walton Aburto, Alberto López Rosas y Rogelio Ortega Martínez) buscan por todos los medios hacerse de la candidatura a la gubernatura. O sea, el divisionismo es claro. Y en este año se van a dar con todo. ¿Más?

Mientras los morenos del Pejeyac andan de la greña, el PRI y el PRD se mueven sin tanto problema. Además, varias voces se han pronunciado a favor de una alianza en la elección que está en puerta. 

Habrá quienes vean mal una alianza entre el tricolor y el sol azteca, pero lo cierto es que la propuesta no es descabellada. Tiene lógica y es legal.

Si nos remontamos a los resultados de la elección de alcaldes de 2018, nos daremos cuenta que Morena no es invencible en las urnas, ya que el efecto AMLO solamente logró 16 Alcaldías. Y eso que Morena fue en alianza con el Partido Encuentro Social (PES) y en algunos municipios postuló como candidatos a gente cercana al exgobernador Ángel Aguirre Rivero. Así o más claro.

El estado de Guerrero está conformado por 81 municipios, de los cuales en 2018 el PRD, el PRI y sus aliados se alzaron con el triunfo en la mayoría de ellos. Lo cual indica que Morena solamente gobierna en el 20 por ciento de la entidad.

A los dirigentes del PRI y el PRD no les importa que los cabecillas de Morena los minimicen a través de declaraciones en la prensa. Por el contrario, hasta se sienten halagados, porque mientras más los subestiman, más se fortalecen para la guerra que viene. Y si llagaran a sellar una alianza, aún más.

Luego entonces, si el sector radical de Morena sigue engallado y/o ensoberbecido no logrará que ninguno de sus gallos (Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros y Félix Salgado Macedonio) logren la candidatura al gobierno de la entidad. 

Tal vez creen que su gran tlatoani no se da cuenta de su divisionismo en Guerrero. Pero olvidan que él tiene otros datos y un prospecto que le es realmente confiable para la elección de 2021. Y precisamente ése gallo es al que más subestiman los de la nomenklatura (Sergio Montes Carrillo dixit), y todo porque también empezó a moverse en pos de la candidatura de Morena al gobierno de la entidad y con el visto bueno de ya saben quién. Ojo, mucho ojo.

Nos leemos mañana, Dios mediante.

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