Edicion : 9431 sábado, 30 de mayo de 2020 Edicion Archivada

Opinión


Por : Alejandra Salgado Romero 

Educando con Valores


Publicada:  13 enero, 2020 -- Actualizada: 13 enero, 2020

* La responsabilidad social de las instituciones y las organizaciones

“La responsabilidad social de las instituciones, organizaciones y empresas es un estándar de comportamiento y una forma de autorregulación que tienen que llevar a cabo para garantizar un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente "

Alejandro Rodríguez Puerta

“Debemos estar preocupados y con sensibilidad hacia los demás, para conocer el impacto de nuestras acciones a otras personas, especialmente las desventajas y conocer nuestra responsabilidad hacia los demás. Responsabilidad similar debe mostrarse incluso en el lugar de trabajo o el negocio que Usted posee”

Gabriela Vergara Gonzalez

Desde la década de los 60, cada vez más empresas, organizaciones es instituciones se han interesado en el término denominado Responsabilidad Social. Es fundamental asumir que nuestra responsabilidad social va más allá de nuestras acciones individuales. Todo lo que hacemos repercute, de un modo u otro, en la vida de las y los demás. Así entendemos nuestra propia responsabilidad social, un tipo de responsabilidad que nos vincula con el mundo a título individual. Por ejemplo, debido a varios problemas sociales y ambientales ocurridos en las últimas décadas del siglo XX, especialmente los relacionados con el cambio climático, las instituciones y compañías empezaron a preocuparse más por el impacto que tenían en el mundo. 

Según las y los especialistas, se han determinado tres tipos de Responsabilidad social: a) Responsabilidad social individual: Nuestros actos individuales, que llevamos a cabo como madres y padres, hijos e hijas, miembros de una comunidad de vecinos/as, integrantes de un equipo de trabajo, usuarios/as de determinados servicios o como consumidores... tienen repercusiones sobre las otras personas y nuestro entorno, y sin duda, en nuestro día a día, en todo lo que hacemos podemos encontrar soluciones prácticas y sencillas para ser más responsables con lo que nos rodea, por ejemplo, reduciendo residuos consumiendo responsablemente, colaborando con proyectos de voluntariado, comprando en tiendas solidarias, revisando nuestros hábitos alimentarios, etc.; b)  Responsabilidad social empresarial: Las actividades productivas y comerciales de las empresas repercuten sobre el conjunto de la ciudadanía y el entorno de un modo mucho más amplio y profundo que las acciones individuales, es también conocida por sus siglas (RSE), es un aspecto que cada día tienen más en cuenta sus clientes y usuarios, conscientes de que la productividad, la reducción de costes y la obtención de beneficios no pueden justificar de modo alguno la explotación, la violación de los derechos fundamentales de las personas o la degradación del medio ambiente; y, c) Responsabilidad social pública o gubernamental: Es aquella que tienen las instituciones y las administraciones encargadas de diseñar y ejecutar políticas pública, asumiendo que las acciones de estos organismos, que se concretan en leyes, decretos, regulaciones, etc., tienen una gran repercusión, y muy directa, sobre el entorno natural y social de su jurisdicción. La responsabilidad social de las entidades gubernamentales no es únicamente externa, es decir, regulando las actividades de individuos y organizaciones, empresas, etc., que quedan bajo su paraguas administrativo, ya que también su responsabilidad implica el ámbito interno, en la misma gestión de su actividad, en la consideración del personal que forma parte de e-llas y de las actividades que se realizan en su seno. Por ejemplo, una administración pública dedicada a regular el impacto ambiental de las empresas, tiene la responsabilidad de ser coherente y aplicarse a sí misma estas regulaciones siendo ejemplo para toda la ciudadanía. No podemos olvidar que las administraciones públicas y las instituciones nos representan y que, por lo tanto, en cierta medida, todas y todos somos responsables de sus acciones. Exigir que sean ejemplares, pues, forma parte de nuestras obligaciones como ciudadanos y ciudadanas responsables.

En 1991, Carrol inició un estudio sobre los tipos de responsabilidades que las instituciones y/o empresas tienen con la sociedad en la que se encuentra. Básicamente, definió cuatro tipos: a) Responsabilidad económica: es decir, el deber de generar un beneficio produciendo bienes de interés para el público; b) Responsabilidad legal: refiriéndose a la necesidad de seguir las normas y leyes de la comunidad en que se encuentren; c) Responsabilidad ética: esto es, el deber de llevar a cabo acciones éticamente correctas como el cuidado del entorno y la contribución al bienestar de sus empleados/as; y, d) Responsabilidad filantrópica: es decir, la necesidad de contribuir a la sociedad en general de forma desinteresada. Sin duda, una organización u empresa que trabaja bajo un modelo de gestión en responsabilidad social debe incluir en sus programas modelos de "Equidad de Género e Inclusión", "Portal de Transparencia", "Cero papel", "Intercambios Nacionales e Internacionales", por mencionar sólo algunos.  La Responsabilidad social en instituciones y empresas contribuye a construir una sociedad más ética, justa e igualitaria.

Les deseo una semana excelente y agradezco sus aportaciones y/u opiniones a través del correo [email protected]  

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