Edicion : 9323 martes, 21 de enero de 2020 Edicion Actual

Opinión


Por : Rafael Domínguez Rueda 

Revista de la semana


Publicada:  15 enero, 2020 -- Actualizada: 15 enero, 2020

-El espacio cultural en extinción

Al viajar a cualquier ciudad del país podemos observar con sorpresa cómo se van modernizando las poblaciones ofreciendo una mejor imagen urbana desde su entrada. Los gobiernos que quieren progresar se empeñan no sólo en dar buenos servicios a sus ciudadanos, sino también en presentar una imagen de la ciudad limpia, decorosa y atractiva para los visitantes. 

Sin embargo, vemos con tristeza como existen asentamientos humanos, como es el caso de Iguala, donde no se percibe el progreso, sino más bien el deterioro de su imagen urbana, el retroceso en el ordenamiento de su comercio semifijo la destrucción de sus construcciones históricas y la pérdida de sus obras de arte.

Después de sentirnos indignados, quedamos un tanto descorazonados, porque sabemos que poco a poco se ha ido perdiendo el patrimonio cultural de Iguala y con él perderemos también la identidad en el espacio cultural que nos dio el legado de nuestros antepasados.

Otra afrenta a la identidad nacional sufrimos recientemente los igualtecos con una pérdida más ocurrida en el edificio Moronati, actualmente Banamex. En el interior del edificio construido a fines del siglo XIX se encontraba una escalera plegadiza, traída de Italia. El descubrimiento de esta desaparición se dio a conocer a través de las redes sociales el mes pasado, invitando a difundir el hecho.

Debió desaparecer recientemente. Cómo fue posible. Se enterarían las autoridades correspondientes. Ningún ciudadano vio. Porque si retiraron la escalera a escondidas es porque sabían que estaban haciendo algo indebido.

¿De quién es la obligación de mantener bajo vigilancia el patrimonio cultural del país? Ni el gobierno federal, ni los estatales y menos los municipales se responsabilizan de ello. Sin embargo, hace años el INAH delegó en los gobiernos municipales la obligación de cuidar los monumentos, espacios, objetos y bienes patrimoniales, ya sean públicos o privados.

Las autoridades municipales luego aducen que no hay fundamento para proceder. ¿Ingenuidad o ignorancia? Para cortar un árbol, para revocar o levantar una barda o para construir se requiere un permiso municipal, con mayor razón los bienes patrimoniales. La escalera es de interés público y por ello es patrimonio artístico de la Ciudad.

Pero, nuestro Patrimonio Cultural, no de ahora, sino desde hace tiempo se ha venido perdiendo. Durante las gestiones de la mayoría de las administraciones municipales han desaparecido o destruido obras y objetos valiosísimos: las ruinas de Pueblo Viejo explotadas irracionalmente; el Centro Colonial, borrado; nuestra Plaza de las Tres Culturas, convertida en mercado; el Archivo Histórico, tirado al basurero. Sólo por enunciar algunas, ya que podríamos enlistar un centenar. 

¿Habrá alguna autoridad que nos pueda dar alguna explicación sobre las pérdidas? Alguna autoridad podrá enunciar las medidas que en el futuro se tomarán para cuidar el legado de nuestros antepasados para tratar de preservar la cultura nacional, pues lo que ha perdido Iguala lo ha perdido México.

¿Llegará el día en que desaparezcan totalmente  por actos de latrocinio, vandalismo o ignorancia las construcciones y objetos emblemáticos que le han dado prestigio histórico? Porque dejaron derruir el templo donde se juró el Plan de Iguala; se mantiene descuidado el Monumento donde se dio a conocer el Plan de Iguala; la Plaza de Armas, donde quedó constituido el primer Ejército Mexicano, maltrecha; el lugar donde se confeccionó la primera Bandera, existe una placa mal redactada; el edificio que albergó al primer Gobierno del Estado derrumbado, al igual que el edificio que construyó el famosísimo Arq. Pedro Ramírez Vázquez. 

¿Cuál es la actitud que los ciudadanos deben asumir frente a estos despojos? Quedarnos cruzados de brazos o quedarnos inermes ante la falta de protección es complicidad; debemos exigir que se nos garantice que las futuras generaciones de igualtecos puedan conocer nuestros tesoros arqueológicos, monumentales y artísticos, sin más deterioros.

Somos legión los promotores culturales en Iguala; son multitud los artistas igualtecos; pero no sabemos trabajar en equipo, sino más bien todos queremos ser protagonistas. De ahí que no logramos mucho, pues bien dice el dicho: Divide y vencerás.

Velar por la integridad del tesoro artístico debería ser una de las prioridades, no sólo de los gobiernos de ciudades históricas, sino también de los ciudadanos, porque el legado cultural es la memoria de nuestra historia, es lo que identifica y hace grande a un pueblo. 

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