Opinión


Por: Álvaro Venegas Sánchez

Insatisfacción y corrupción


Fecha Publicacion:  lunes, 17 de enero de 2022 - 03:40:00 -- Fecha Actualizacion lunes, 17 de enero de 2022 - 03:47:11

El servicio médico del ISSSTE es un tema viejo, rancio y al mismo tiempo siempre actual. Tedioso y a la vez, necesario dilucidar. Generaciones de trabajadores en activo al servicio del Estado consumen energías exigiendo mejora y continúan inconformándose cuando se convierten en personal jubilado. Reaccionando de manera particular ante una desatención y/o formulando propuestas en asambleas y congresos sindicales. Toda una vida de lucha para que la prestación a que tienen derecho sea de calidad y realmente ayude al cuidado de la salud de los trabajadores y sus dependientes.

La existencia del Instituto está llena de historias. Unas, me consta, dignas de aplaudirse; empero, predominan las de negligencia, trato incorrecto, deficiencia y burocratismo. Difícil encontrar un derechohabiente satisfecho y fácil detectar inconformes, desesperados y hasta con sentimientos de frustración. Las respuestas de directivos a presión de los sindicatos, nunca tienen efecto duradero. Igual sucede con promesas de políticos colocados como directores generales y delegados estatales del ISSSTE al cambiar administración, gobierne el partido que sea. Persisten, desabasto y desdeño como males estructurales sin remedio. Encuestas, denuncias, auditorías, reflejan tal realidad.

La semana pasada, el Órgano de Control Interno que representa la Secretará de la Función Pública (SFP) dentro del ISSSTE, dio a conocer precisamente la auditoría 03/2021 que realizó fundamentada en el estudio de 537 cuestionarios aplicados en 34 unidades de medicina familiar escogidas en forma aleatoria en la zona metropolitana del valle de México. Por supuesto, la muestra no es casualidad y excepción. Es parte de lo que prevalece a nivel nacional. Los datos son reveladores: a) 60 por ciento de los derechohabientes no les surten en su totalidad los medicamentos que les prescriben, sobre todo aquellos para tratar diabetes e hipertensión arterial y 7 de cada 10 terminan comprándolos. b) 68 por ciento de los pacientes prefiere acudir a médicos especialistas privados por las tardanzas de los servicios que presta el Instituto. c) El sistema de citas por Internet y teléfono es inoperante; sólo 10 por ciento la obtuvieron por esos medios, en tanto el 90 por ciento restante lo hizo de manera tradicional, con fichas en su respectiva unidad médica.

Respecto a la calidad de la atención: d) 88 por cientos aseguraron que el médico familiar fue amable durante la consulta que en promedio dura 15 minutos, pero no les dio tiempo para explicar su malestar; 33 por ciento consideraron no haber sido examinados con detenimiento y 22 por ciento sintieron que el facultativo no concedió tiempo para aclarar dudas o hacer preguntas. Los que acuden regularmente, incluso prefieren reservarse para no provocar disgusto al doctor. e) En relación al tiempo que tarda el paciente para ser remitido con un especialista en caso necesario, 34 por ciento consideró que es demasiado, entre tres y seis meses, y 32 por ciento aseveró que es excesivo porque puede ser entre uno y medio o dos años. Esto incide en que el 68 por ciento se ve obligado a buscar atención y pagar por su cuenta. Asimismo, otro 33 por ciento respondió que, dada la tardanza para casos no graves, pero que requieren tratarse de inmediato, tienen que acudir a los servicios de consulta médica que ofrecen farmacias particulares.

Insisto, aunque el estudio de la SFP fue en área o zona específica, la incidencia es nacional. Por otra parte, en lo álgido de la pandemia, los derechohabientes con enfermedades crónicas prácticamente los dejaron sin medicamentos. Era comprensible. Sin embargo, referiré dos casos de antes de la emergencia sanitaria. Ilustran que la problemática es permanente. Hace tres, años con alegría recibimos en la familia al último nieto. Nació bien en clínica particular de esta ciudad. Al cuarto día de nacido se puso mal. Lo internaron en el ISSSTE. Diagnosticaron ataque de una bacteria. Después de 36 horas falleció. No lo trasladaron a México por falta de ambulancia y porque tal vez podía morir en el trayecto. Por esos días, en el Hospital General de Cuernavaca, perdieron la vida varios recién nacidos, según, también por causa de una bacteria. Allá, por ser tantos, la noticia trascendió. Aquí por tratarse de un caso quizás pareció normal.

Otro ejemplo es el de mi esposa, maestra jubilada y con 70 años de edad. Hace dos años, a punto de perder la visibilidad en un ojo por avance del glaucoma, tuvimos que acudir al Hospital de la Luz, de la Ciudad de México, siendo operada de emergencia. Aquí, ISSSTE-Iguala, durante cinco años el oculista estuvo administrándole siempre las mismas gotas, creyendo era suficiente. Historias como estas abundan.

Para terminar, el titular de la SEGOB, cubriendo las mañaneras en ausencia del presidente, confirmó que la descentralización de las Secretarías continúa. Educación, Energía, Cultura y Salud, aseguró, prácticamente funcionan donde les corresponde: Puebla, Tabasco, Tlaxcala, Guerrero. Por su parte, el doctor Alcocer, secretario de Salud, comentó que en Guerrero han detectado que médicos y trabajadoras sociales del ISSSTE esconden los medicamentos y hasta recomiendan donde pueden surtirlos. Denuncia pública grave. Es deseable que la Transformación llegue a este instituto; que no sólo se asome y luego los guerrerenses la perdamos de vista.

Iguala, Gro., enero 17 del 2022.

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