opinion


Por: Edelmiro Castro Sedano

Nunca visto


Fecha Publicacion:  sábado, 21 de noviembre de 2020 - 12:16:00 -- Fecha Actualizacion viernes, 20 de noviembre de 2020 - 23:20:16

Allá por los años 60, Colombia destacaba en el mundo por el alto grado de producción de cocaína que, inevitablemente llegaba al mercado de los Estados Unidos de América, droga  muy solicitada entre la población de ese país y se decía: ojalá México no se colombianice. Por azares del destino se cumplió con creces esa sentencia. Ahora por el caso en que la jueza Vera Scanlon dio a conocer el desistimiento de las acusaciones en contra del general Salvador Cienfuegos retirándole los cargos de narcotráfico y lavado de dinero, poniéndolo en libertad.

Como por arte de magia está el general Cienfuegos ya en su casa, tal parece que la justicia norteamericana se mexicanizó y luego dicen que el nuestro es “un frágil Estado de Derecho”.

Se ha publicado que la captura del general Cienfuegos se dio en medio de maltratos físicos y verbales frente a su esposa  e hijos en el aeropuerto de Los Ángeles,  se considera que ello colocaba en situación crítica a la DEA y al FBI con las dependencias mexicanas de seguridad FGR, SEDENA, SEMAR, etc., cuya colaboración binacional se vería menoscabada. La situación cayó como un misil de alto poder en la cúpula militar. Los altos mandos otorgaban el beneficio de la duda al exsecretario Cienfuegos.

El asunto orilló a una crisis entre el presidente López Obrador y las fuerzas armadas: “Aquí todos somos los mismos, los que estuvimos con Calderón, los que estuvimos con Peña Nieto y que estamos ahora con usted”. Por eso vino el cambio.

En las actuales circunstancias y conforme se van desarrollando los acontecimientos, sea inocente o culpable es de esperar que no suceda como el caso de Lozoya: todo va en dirección de terminar en nada.

Lo decían los ancianos: se verán cosas no vistas.


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