opinion


Por: J. David Flores Botello

Cien mil-Don Chimino

Pediatrucos... y algo más


Fecha Publicacion:  sábado, 21 de noviembre de 2020 - 01:19:00 -- Fecha Actualizacion viernes, 20 de noviembre de 2020 - 23:23:22

CIEN MIL.- Al inicio de la pandemia nadie imaginaba todo esto que estamos viviendo y que parece una pesadilla, pensamos que sería como otras veces, que solo unos cuantos fallecerían en China y que a nosotros no nos afectaría, todos nos equivocamos, el virus se inserta en todos los países produciendo una gran cantidad de muertos, todos los países, incluyendo los países llamados desarrollados que tienen alto nivel económico o por  lo menos que se les considera de primer mundo como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia, España también han tenido miles de fallecidos y no se diga México que ya sobre pasó los 100 mil fallecidos y por lo que se ve seguirá habiéndolos en demasía pues los hospitales empiezan a tener, otra vez, alta ocupación por enfermos de Covid, la diferencia es que hace 4 meses, cuando la enfermedad está en su pico máximo, había poca gente en las calles y ahora vemos mucho movimiento de autos y personas en la calle y hasta en los centros comerciales, quizá por la cosquilla del llamado Buen Fin que, lo que va a traer en los próximos días, un mayor índice de ocupación hospitalaria, aunque y tal parece que ya se ha afinado un poco el manejo de los enfermos, sobre todo, ya se detectan más tempranamente los casos que se están complicando y permite a los médicos actuar para atemperar los daños, cada vez son  menos quienes no se han enfermado aún, aunque  también hay varios que se saben  vulnerables y están encerrados hasta con tres candados como dice la canción, y es que el miedo no anda en burro, algunos de nuestros conocidos o familiares se las han visto negras y se han salvado de milagro, nadie quisiera pasar por una situación así que ponga en peligro su vida, aunque a decir verdad, hay uno que otro suicida que sale a la calle y se reúne con sus cuates a veces sin los mínimos cuidados para evitar infectarse, no tienen miedo, afortunadamente son los menos. Los chinos y japoneses tienen experiencia ancestral de otras epidemias y han aprendido las bases para evitar transmisiones masivas, respetan su distancia, usan cubre bocas y extreman sus medidas de higiene, incluso, dejan sus zapatos en la entrada de la casa para no contaminar el interior de la misma. Poco falta para llegar a la cifra de millón y medio de defunciones en el mundo encabezados por Estados Unidos con 252 mil y Brasil con casi 170 mil y sigue con mucha actividad la pandemia, mal la están pasando países de Sudamérica y algunos de Europa con los rebrotes, en algunos países pobres la gente muere sin atención y a veces sin que se les tome en cuenta para, siquiera, ser parte de las estadísticas. Es difícil decidir por el mal menor, a mayor movilidad ciudadana mayor tasa de enfermos, a menor movilidad ciudadana mayor crisis económica, lo bueno es que ya falta menos tiempo para contar con alguna de las vacunas que al parecer han resultado efectivas en más del 90% de las personas en que fueron probadas lo cual permite tener mayores esperanzas de regresar a esa ansiada normalidad que se nos fue y que añoramos. Tan urgidos estamos de festejar que mucha gente ya está poniendo su arbolito de Navidad y colocando sus series de luces navideñas quizá con la esperanza de que las fiestas por venir pasen pronto que al cabo la pasaremos en soledad o con unos cuantos familiares, cada quien en sus propias casas, sin las grandes y tradicionales reuniones y posadas, ya ansiamos que se vaya este 2020 que ha dejado muchísimas más penas que alegrías en este mundo de por sí convulso. No bajemos la guardia. Ya falta menos. Ánimo. 

DON CHIMINO.- Isidoro Cuenca era su nombre del Julano que miramos yo y Cleofas, el prencipal pión del rancho, cuando juimos a Huizuco a mercar despensa p´al rancho de MamaGely su tía de mi Puchunga. Nos dijo que era de Nueva Yor, que ´bía ido a Huizuco a dejar las cenizas de su amá que recién ´bía fallecido, que antes de morir le confesó que su papá no murió en un atcidente cuando su mamá taba embarazada sino que no tardba que  murió, que apenas iba a ser su cabo de año, que se llamó Anacleto, que tenía un rancho cercas de Huizuco; cuando nos retachamos p´al rancho nos chingamos la mitan de la tapa de cheves que mercamos en el otso que ta a la salida de Huizuco, un sists cad´uno, tuvimos que esperar hasta la tarde después de comer que se jue MamaGely a echarse su siesta pa paticarles a nuestras viejas. Ellas tambor se sosprendieron hartísimo, enclusive, Gertrudis, su vieja de Cleofas taba hasta pensando que el Isidoro era un vividor y que a lo mejor quería quedarse con el rancho alegando que era hijo de don Cleto. Mi Puchunga se puso muy ñervuda, cavilaba andando de un lado p´al otro tronándose los dedos mientras decía: “¡qué barbaridad! Si para nosotros es una enorme sorpresa, para mi tía va a ser un golpazo tremendo y me da miedo que no lo vaya a aguantar, pero tampoco lo podemos callar, se lo tenemos que decir, debe conocer al supuesto hijo de mi tío Cleto, oigan, ¿y de veras se parece tanto a él?”, sí pues, le dije, hartísimo parecido, bueno, hasta su voz se oye haz de cuenta que juera la de don Cleto, paz descanse, muy amable, ¿eh?, por poco y se nos pega pa que los trajiéramos al rancho a él y a su esposa Dorothy, quedamos que le mandaríamos mensaje pa haber cuándo podía venir a conocerla a MamaGely. Cleofas, que jue el que más se sosprendió dijo: “¡Yo no lo podía crer!  ¡Es el vivo retrato de Don Cleto paz descanse!, ¡como si juera su rencarnación!, no quiero ni pensar cómo va a reatcionar doña Gely cuando se lo dígamos, onde que ya tamos a casi dos meses de su cabo de año de Don Cleto y adivinar si le agarra la muina a su tía doña Fernanda por saberlo y que ya no quiera hacerle su misa ni invitar la cochinita a medio pueblo como nos había dicho, que de por sí, asegún veo, de todos modos no se podrá hacer  nada por lo del mentado virus, pero, la mera verdá yo sigo sin poder crerlo”  ¡Chingüentes! ¿Quién se lo diría, cómo y a qui´horas? ¿Se lo decíamos esa noche o mejor a otro día?  Decedimos que mejor a otro día, quien se lo diría sería mi vieja pos ella era la sobrina direpta, sería a l´hora del almuerzo, en la sala, mero cuando ella se sentaba a hacer las once en su sillón acostón, casi siempre lo hacía con una copita de vino del que frabrican en Huizuco, siempre sabía tener su botella, enclusive,  jue uno de los encargos que le hizo a Cleofas cuando surtió la despensa, nosotros nos íbamos a sentar cercas de ella con un mezcalito o una cerveza mientras mi Púchun le da la noticia. Esa noche ni yo ni mi vieja pudimos dormir, parecíamos nisticuiles: vuelta y vuelta en la cama, le dije a mi vieja que yo iba a ponerme cercas de MamaGely con la botellita de alcohol del botiquín en mi mano por si se desmayara. A otro día, cuando tábamos desayunando chile con chorizo del que mercamos en Huizuco con tortillas de mano que taba  echando Gertrudis, jue ella, MamaGely, quien nos empezó a paticar: “qué creen?”, nos dijo, “anoche soñé a mi viejo, lo volví a ver como aquella primera vez, un 25 de julio en la celebración de Santiago Apóstol, patrono de Huitzuco, iba desfilando del brazo de la reina y la princesa de las festividades, otra vez se salió de la fila del desfile y se presentó conmigo, nada más que ahora fue muy directo, como cuando ya se conoce uno muy bien, me dijo que me quería mucho, que nunca jamás imaginó llegar a amar tanto, que siempre iba yo a ser el amor de su vida, ay mi viejo, siempre tan lindo conmigo, yo creo que se me reveló en mi sueño porque estoy entre que si hago o no hago misa para su cabo de año, a la mejor me quiso decir que no era necesaria la misa y la comida, que es peligroso ir a la iglesia y saludar aunque sea de lejos a tanta gente que iría, lo querían tanto a mi Cleto que seguro irían muchos, como que algo me quiso decir porque me lo repitió como tres veces: “siempre serás el amor de mi vida, siempre serás el amor de mi vida” ¡Zaz! ¡Otra sospresa más para los cuatro! Arriendamos a vernos con nuestros ojos pelones y yo que le hago una señal con la cabeza a mi vieja como diciéndole “órale, desembucha”. Cuando se lo comenzó a paticar, MamaGely se enderezó del acostón y prestó atención a lo que mi vieja le decía, de pronto se paró de pie, puso sus manos cruzadas por atrás de ella, caminó de un lado a otro de la sala y empezó a decir: “Si dicen que tiene 72 años y que su mamá acaba de fallecer a los 90, quiere decir que lo tuvo cuando ella tenía 18 años, mi Cleto murió de 96, nos casamos cuando él tenía 30, o sea hace 66 años, quiere decir que Isidoro nació 6 años antes de casarnos y miren: ¡qué casualidad! Mi viejo me había dicho que como nació un 26 de abril, su papá no sabía si ponerle Anacleto o Isidoro porque ese día se celebran a ambos santos y, seguramente por eso decidió su mamá de Isidoro darle ese nombre en honor a mi viejo, además, como dice el dicho: lo que no fue en mi año, no me hace daño, así que, mañana los invitamos a comer pozole, hay que dejar cociendo el maíz toda la noche, a fuego bajito para que esponje bonito, Cleofas, vas temprano mañana por la carne, compras pata y lengua, Gertrudis, haces unos taquitos dorados de chorizo, de requesón y unas tostadas, Fernandita y yo nos encargamos de lavar las cazuelas, picar cebolla, chile y tener listos el orégano, aguacate, limones y chile piquín, Chimino, tu y Cleofas se encargan por favor de tener listos cervezas, mezcal y refrescos, coloquen una lona en el patio, lo lavan muy bien y ponen también las mesas, sillas y manteles ¿cuántos van a venir?” No sé, le voy a llamar pa preguntarle, le dije yo que me dio harta felicidá de que MamaGely ahiga reatcionado asína y… ¡híjoles! Ya me colgué de nuez, áhi nos pa l´otra, graciotas


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