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Por: José Rodríguez Salgado

Presencias y evocaciones


Fecha Publicacion:  jueves, 10 de junio de 2021 - 01:15:00 -- Fecha Actualizacion jueves, 10 de junio de 2021 - 02:32:20

A Luz María Herrera, de Tepic, Nay., brillante ex discípula.

Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondine, conocida como Tina Modotti, fue una de las figuras femeninas más conocidas e importantes del siglo XX en nuestro país. No fue líder, pero vivió con una orientación y un propósito; no fue una mujer que cambió la historia, pero siempre estuvo en el centro del drama. Ya sea en el placer o en la angustia, parece haber tenido un instinto secreto que la colocaba de manera visible en el entorno. Fue considerada una “mujer de grande y vistosa belleza, de muchos amores y numerosos amoríos, fue proclamada un gran misterio”. Mujer pequeña, frágil y callada, parecía estar trágicamente cansada, escribió una de sus biógrafas Mildred Constantine.

Predominaba en el México de los treintas una corriente social y cultural destacada, con un movimiento artístico orientado a la modernidad. El muralismo estaba en su segundo momento culminante. David Alfaro Siqueiros viajaba por España como voluntario en la guerra civil; Diego Rivera multiplicaba en todo su esplendor su obra pictórica; Pablo O´ Higgins, Gustavo Ortiz Herrán, Leopoldo Méndez, del Taller de Gráfica Popular, destacaban también en su arte. En este panorama Tina Modotti incursionó y fue bien recibida por los artistas e intelectuales mexicanos. Algunos datos: Nació en Udine, Italia, el 16 de agosto de 1896, hija de Giuseppe Modotti y Assunta Mondine, tuvo cuatro hermanos. A los 12 años abandonó la escuela para trabajar en una fábrica textil para ayudar a su atribulada familia. A los 17 años emigró a San Francisco, California. En 1915 se casó con el poeta Roubaix de L´ Abri Richey. Posteriormente viajó a Hollywood, donde irrumpió en la actuación, actividad recurrente en la carrera de Tina.

En 1921 comenzó una estrecha relación laboral con el fotógrafo Edward Weston, con quien trabajó como modelo y aprendió fotografía, siendo el inicio de su obra fotográfica. Laura Mulvey escribió: “Tina Modotti se transformó a sí misma, de ser un objeto de belleza utilizado en el arte de los demás, a fotógrafa profesional”. Gradualmente su trabajo muestra la búsqueda de su propia dirección y la confianza que fue ganando a medida que su compromiso político cambió su manera de apreciar el mundo y fue reflejo de su concepción ideológica. Editora y fotógrafa de revistas, especialmente escribió en el periódico del Partido Comunista Mexicano “El Machete”. Diego Rivera y José Clemente Orozco entre 1927 y 1930 le confiaron la labor de fotografiar sus murales. Este trabajo representa cierto valor histórico.

Según su amigo Manuel Álvarez Bravo, tuvo dos períodos: el romántico y el revolucionario. En el primero influenciado por su maestro Weston, fotografiaba flores, objetos y detalles arquitectónicos y el segundo, surgido en México a partir del movimiento muralista retrata el trabajo de estos artistas. De manera independiente captó imágenes de indígenas y mestizos y documentó la lucha social de los menos privilegiados.

Apoyó activamente la lucha de César Augusto Sandino y ayudó a formar el primer Comité Antifascista Italiano, se identificó con la causa de Vittorio Vidali “el comandante Carlos”. En 1928 conoció a Julio Antonio Mella, dirigente estudiantil cubano con quien además estableció una relación sentimental. Él, fue asesinado la noche del 10 de enero de 1929 en la colonia Tabacalera de la Ciudad de México. Murió desangrado en los brazos de Tina. Ella fue injustificadamente detenida. Ante el apoyo y acompañamiento masivamente popular fue liberada sin cargos, pero en febrero de 1930 fue expulsada de México, rechazada por los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, pasó por Berlín para finalmente vivir en Moscú. Organizó misiones de ayuda para los refugiados políticos lo que finalmente la llevó en 1934 a España.

Durante la guerra civil española se alistó en el 5to. Regimiento y trabajó en las brigadas internacionales con el nombre de María. En 1939 regresó a México como refugiada y continuó su actividad política a través de la Alianza Antifascista Giuseppe Garibaldi. En 1940 el presidente Lázaro Cárdenas expidió el decreto de la anulación de su expulsión. Su deceso se registra el 5 de Enero de 1942 a la edad de 45 años, como consecuencia de un paro cardio respiratorio. Sus restos reposan en el Panteón Civil de Dolores con un epitafio de Pablo Neruda: Puro es tu dulce nombre,/pura es tu frágil vida/de abeja, sombra, fuego,/nieve, silencio, espuma/de acero, línea, polen/construyó tu férrea,/tu delgada estructura.../

México es el país que dio sentido y forma a su arte y donde vivió sus emociones más acendradas, donde definió para sí misma y para el mundo sus dos intereses más entrañables: la política revolucionaria y el arte de la fotografía.

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