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Por: José Rodríguez Salgado

J.J. Arreola de Zapotlán el Grande Al maestro Teófilo Salmerón Navarrete, In memoriam.

Presencias y Evocaciones


Fecha Publicacion:  jueves, 3 de diciembre de 2020 - 01:26:00 -- Fecha Actualizacion jueves, 3 de diciembre de 2020 - 00:15:14

Hace 19 años en Guadalajara, Jal., dijo adiós a este mundo el notable literato, poeta, escritor, fabulista y maestro de la narrativa oral Juan José Arreola Zúñiga, oriundo de Zapotlán el Grande, hoy Cd. Guzmán, Jal. Con esta referencia me propongo evocar su paso por las letras nacionales. Nunca me cansaré recomendar a los amigos estudiosos de la literatura y a los recién iniciados en el arte maravilloso de la palabra oral y escrita, que se asomen y de ser posible profundicen sobre la forma, contenido y mensaje de sus obras: Bestiario, Confabulario, La Feria, Palíndroma, Los Presentes, Varia Invención, La Hora de Todos, La Palabra Educación, Inventario, Y Ahora la Mujer, Lectura en Voz Alta, Punta de Plata, etc.

Por su obra y contribución a elevar la calidad literaria de México, fue merecedor de varios reconocimientos dentro de los que vale mencionar: Premio Nacional de Ciencias y Artes; Premio Nacional de Periodismo; Premio Nacional de Programas Culturales de Televisión. Recibió además la Condecoración del gobierno de Francia como Oficial de Artes y Letras Francesas.

El maestro Arreola, como fue conocido por sus contemporáneos, es un escritor fundamental en la historia de la literatura mexicana que brilló en el medio editorial, en la televisión, en la docencia, en la promoción y difusión cultural. Su trabajo trascendió en la formación de nuevas generaciones de poetas y escritores. Hablar de él, es referirnos a un universo de valores literarios, es a la par evocar la pasión por nuestra lengua en su máxima posibilidad expresiva, en la sonoridad y el sentido recóndito, revivir el deleite por la forma, apreciar su ingenio, su risa y vitalidad. Arreola fue además un pozo de sabiduría y memoria; es depositario de una larga tradición “con la que juega, recrea y enriquece la lengua”. Zapotlán, su tierra, lo marcó y selló para siempre en México y el mundo.

En “Memoria y Olvido” (Vida de Juan José Arreola, contada a Fernando del Paso) dice Yo señores soy de Zapotlán El Grande, un pueblo que de tan grande nos lo hicieron Cd. Guzmán, hace cien años. Pero nosotros seguimos siendo tan pueblo que todavía le decimos Zapotlán. Es un valle redondo de maíz, un circo de montañas sin más adorno que su buen temperamento, un cielo azul y una laguna que viene y se va como un delgado sueño. Desde marzo hasta diciembre, se ve la estatura pareja y creciente de las milpas...

Este libro fue fruto de muchas charlas entre Arreola y Del Paso, quien grabó los relatos y conversaciones informales. Son una lectura verdaderamente grata. Recomiendo su consulta y disfrute. (Serie Memorias Mexicanas, ediciones del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 1998). Todos sus críticos ponderan su valía, su profunda erudición, cultura enciclopédica, muy aparte de su “formidable y singular educación literaria”.

Pero si los lectores se interesan conocer algo más de este autor sugiero leer el libro “Memorias del Juglar” publicado en julio de 1998 por editorial Diana, escrito por su hijo Orso Arreola. En él destacan los testimonios de vida del maestro, aborda por supuesto su relación con Juan Rulfo y otros devenires literarios y vitales.

Emmanuel Carballo, crítico mexicano de primer nivel, al recordar sus primeras lecturas y a sus autores predilectos, cita a Juan José Arreola, a quien conoció en Guadalajara a principios de 1953. En esa época “Arreola, primero vivía sus textos y después los redactaba...Pese a que las apariencias indicaban lo contrario, le era más fácil escribir que vivir... era el tiempo del verbo, el sustantivo y el adjetivo; el triunfo de lo preciso frente a lo confuso, de la forma sobre la materia prima, del entusiasmo (algunas veces), sobre la sensatez. Autodidacta de memoria fotográfica e intuición febril, hablaba sobre lo que conocía e inventaba y con verosimilitud se refería a lo que le era desconocido... era un artista más que un hombre de ideas... sus temas preferidos eran el amor (la mujer en sí, el encuentro de la pareja, la cristalización y la imposibilidad de que ese sentimiento fuese más allá de un callejón sin salida)”.

Arreola nació el 21 de septiembre de 1918, fue el cuarto de los catorce hijos de don Felipe Arreola y la señora Victoria Zúñiga. Aprendió a leer “de oídas” y nunca concluyó la primaria. Desempeñó varios oficios: lavador de excusados, carpintero, panadero, comerciante de telas, vendedor ambulante, trabajador en un molino de café y en una chocolatería, cobrador de banco, empleado de una papelería, encuadernador, traductor, redactor y corrector de pruebas en el Fondo de Cultura Económica. Viajó por Europa donde conoció a los artistitas y autores más destacados de su tiempo.

Falleció el 3 de diciembre de 2001, víctima de hidrocefalia, a los 83 años (RIP).


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