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Por: Alejandro J. García Delgado

Dolo y culpa

Tercera llamada


Fecha Publicacion:  sábado, 1 de agosto de 2020 - 02:38:00 -- Fecha Actualizacion viernes, 31 de julio de 2020 - 22:47:58

El gran filósofo, historiador y psicólogo francés Michel Foucault decía que: “Las personas saben lo que hacen, frecuentemente saben por qué hacen lo que hacen; pero lo que no saben es lo que hace lo que hacen”.

Pareciera que desde el punto de vista legal, el concepto de dolo y culpa es relativamente nuevo; antes usados los términos de intencionalidad e imprudencia para cada caso. Específicamente, la culpa tiene cierta esencia, una relación causa-efecto mediante una conducta voluntaria que generará un evento dañino o peligroso, que es previsible y donde se incluye una violación del deber de cuidado exigible a todo ciudadano, pues de no cumplirse, podrían considerarse que ciertas conductas deriven en complicaciones que afecten los bienes de una persona, incluyendo la salud. También se considera que la culpa puede ser resultado de una conducta involuntaria, antes se hablaba de una culpa consciente y una culpa inconsciente. 

Quise comenzar con esta breve introducción, que parece más un resumen jurídico, pero que en realidad,  más que el aspecto legal de la culpa, quiero hablar de la culpa que siente el corazón, de la psicología de la culpa.

Curiosamente, tener sentimientos de culpa, son parte de los criterios de depresión, y el no tenerlos, son parte del trastorno disocial de la personalidad. Estos mismos sentimientos de culpabilidad, también se hacen presentes en procesos del duelo y estrés postraumático. 

Existe una relación entre la religión, la moral y la culpa, donde ésta última pasa a transformarse en algo parecido a un pecado. La culpa es una especie de remordimiento, es individual, cada uno cargamos el peso de nuestras culpas, y es posible admitir grados de culpa, quizá dependientes de la intención y la acción. Freud hablaba de una culpa inconsciente frente a la cual funcionarían como medidas de protección frente a lo prohibido.

Para estos momentos, han de preguntarse ¿para qué hablar tanto de la culpa? Pues vayamos al grano. He tomado el tema de la culpa, con la intención de concientizar un poco acerca de los cuidados que debemos de tener en estas épocas de pandemia. No deja de parecerme increíble cómo aún existen personas que niegan la existencia del COVID, que no enfermarán y que no son más que invenciones. 

Estimados lectores, todas las medidas propuestas desde inicios de la pandemia, tienen cierto impacto benéfico para limitar, disminuir, la progresión de la pandemia: “Quedarse en casa”, “Sana distancia”, incluso el tan discutido uso del cubrebocas, ayudan a que la enfermedad no se disemine tan rápido. 

Invito a continuar tomando estas medidas, a usar cubrebocas en lugares públicos, respetar la sana distancia siempre que sea posible. Estamos justo en los momentos de mayor riesgo de contagio. Tenga presente que el llevar a cabo estas medidas, tanto si se sabe enfermo o no, podría disminuir la posibilidad que el virus se siga extendiendo, pues de contagiar a alguien, podría vivir con la culpa de causar la muerte de otra persona, conocida o no, familiar o no. 

En fin, lamento nuevamente confirmar que esta enfermedad es real, que cada vez se acerca más a nosotros, y que, como dice Doug Marcaida, es letal. 

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